Como me arrepiento de no haber sacado esa foto doble.
La del Planetario , encendido en la casi-noche, con sus estrellas brillantes y una sola perdida en el cielo azul, casi negro.
Parecia que se le hubiera desprendido y de tan liviana flotó y flotó...Se elevo y se elevó...
Era como su satélite.
Doble porque el cuadro se repetía en el reflejo del lago y se entrecortaba cuando pasaba y dejaba su estela, aquel pato nocturno.
martes, diciembre 23, 2008
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